El patrn dlar y el bitcoin

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El patrn dlar y el bitcoin

Fue el mejor ejemplo posible de serendipity, esa palabra gringa que quiere decir hacer algo raro, pero con consecuencias muy positivas.

Todo comenz hace medio siglo. En 1971, Richard Nixon, ante el acoso de los especuladores, le puso fin al patrn oro creando el patrn dlar, sin saber exactamente lo que haca, ni el alcance positivo de la medida para Estados Unidos. En ese momento, incluso, se tema que la nacin perdiera su condicin de cabeza de occidente como consecuencia del descalabro econmico. Recuerdo, como si fuera hoy, el nerviosismo de John Connally, su Secretario del Tesoro y exgobernador de Texas, al romper uno de los acuerdos sagrados de Bretton Woods. Pareca que el mundo se caa en pedazos.

Slo que nada ocurri. Al comienzo, no se saba qu sucedera, pero, poco a poco, las naciones fueron comparando sus monedas con el dlar y se denomin en la divisa americana la mayor parte de las transacciones que se hacan en el mundo, incluso el comercio non sancto de los narcotraficantes. Esto liber la capacidad de endeudamiento de Estados Unidos hasta lmites entonces insospechados, sin que mermara la fe en la divisa americana. No era cuestin estrictamente de datos objetivos, sino en la confianza, siempre subjetiva, que despertaba la sociedad americana.

Lo que se juzgaba, realmente, eran la calidad de las Fuerzas Armadas, las mejores 20 universidades del planeta, los centros de investigacin, la inventiva, la imaginacin, el confort, las supercarreteras, el gran cine norteamericano, y, sobre todo, la seguridad jurdica de uno de los pases mayores del mundo.

Frente a esa poderosa imagen nada podan hacer las otras alternativas: el yuan chino, el rublo ruso, el yen japons, la libra esterlina britnica. Incluso el euro, suscrito por 19 naciones, entre ellas Alemania y Francia, motores de la Europa continental, ms cinco de contrabando (Montenegro, Vaticano, San Marino, Andorra y Montecarlo), no ha conseguido acercarse a Su Majestad, el dlar americano.

Hago esta historia porque algunas naciones, como El Salvador, pretenden abrirle una falsa puerta al Bitcoin y a otras criptomonedas como alternativa a la dolarizacin y eso hoy no es posible. En primer lugar, por la cuanta de las remesas anuales. De Estados Unidos salen casi ciento cincuenta mil millones de dlares todos los aos rumbo a Amrica Latina (de los cuales unos seis mil van a parar a El Salvador y constituyen el 16% del PIB nacional). En segundo lugar, por el carcter especulativo del Bitcoin. Se presta a la estafa. En este momento hay unas 32,000 personas que se sienten estafadas y han demandado colectivamente a uno de los operadores. El personaje manejaba una pirmide Ponzi. Tena miles de clientes a los que les pagaba un jugoso inters, siempre y cuando entrara dinero fresco. Cuando le fall el ingreso, por la volatilidad de la criptomoneda, se descubri la estafa. Carlo Ponzi fue el italiano que perfeccion este tipo de fraude. Lo aprendi de Baldomera Larra, la hija menor de Mariano Jos de Larra, el articulista de Vuelva usted maana, la crnica ms conocida del periodismo espaol sobre un rasgo cruel de la burocracia nacional.

Es cierto que hoy pasamos por un periodo de inflacin, pero no hay que asustarse. Exactamente es el 5,37% anual. Es menos de la mitad de la inflacin que existi en pocas de Carter y de Reagan, pese a que ellos no les toc una pandemia. En todo caso, lo que exceda al 2% durante un periodo prolongado es negativo, pero sin pasarse de esa raya. Japn se ha pasado y su economa no crece desde hace un buen nmero de aos, aunque el porcentaje de desempleados es bajo: menos del 4% de la fuerza laboral. En fin, hasta la llegada de Donald Trump al poder, con sus mentiras sobre las elecciones fraudulentas, no pareca que nada ni nadie hicieran peligrar el liderazgo norteamericano. Ya no se sabe..

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