La estrategia fallida de la derecha en Amrica Latina (y la situacin del progresismo pese a los triunfos electorales)

La derrota de la visin radical de Jos Antonio Kast en Chile es una cadena de acontecimientos en hilo, en la que los tanques de pensamiento conservadores no advirtieron de la inefectividad actual del enfoque con el que ganaron pocos aos atrs.

El ciclo de los populismos de derecha radicalizados,con referentescomo Mauricio Macri y Jair Bolsonaro, se hizo muy corto. Prcticamente fueron modelos desechables como frmula. Su grandilocuencia se lo permita: era una poca de cansancio con la izquierda y no una adhesin propia a esos discursos. Pero los tiempos ya son otros.

La derrota de la visin radical de Jos Antonio Kast en Chile, en diciembre pasado, no es sino una cadena de acontecimientos en hilo, en la que los tanques de pensamiento conservadores no advirtieron de la inefectividad actual del enfoque con el que ganaron pocos aos atrs.

La criminalizacin a Venezuela ya no vende y el ‘anticomunismo’ no gana elecciones. Las derechas han venido perdiendo una a una todas las elecciones. As sucedi tambin conKeiko Fujimori en Per,donde los intentos de criminalizar todo valor izquierdista fueron el eje de su campaa.

Previamente, desarrollaron este discurso contra Lpez Obrador en Mxico en 2018 y fue un estruendoso fracaso, un descalabro electoral brutal. Luego contra la frmula de los Fernndez en Argentina. Y el pasado ao, en Honduras, Per y Chile tambin fracasaron. Incluso la estrategia no funcion en EE.UU. contra Joe Biden.

Es la va radicalizada ideolgicamente, muy cercana a los lobbies del sur de Florida, la que prcticamente se qued sin trozo de continente.Totalmente desterritorializada, pero sobreviviendo con mucho fervor en las redes, no atiende a esta nueva condicin.

En 2021,la excepcin en la regin fue Ecuador. Sin embargo,para el balotaje, el actual presidente Guillermo Lasso supo moderar su discurso para la construccin de una mayora. Gan por muy poco y gracias al voto nulo, pero gan, algo que no pueden decir otros lderes de la derecha latinoamericana, salvo el uruguayo Lacalle Pou.

De esta manera, es la va radicalizada ideolgicamente, muy cercana a los lobbies del sur de Florida, la que prcticamente se qued sin trozo de continente. Totalmente desterritorializada, pero sobreviviendo con mucho fervor en las redes, no atiende a esta nueva condicin.

Recordemos que hace tan solo tres aosel Grupo de Limallevaba hasta el paroxismo un discurso abiertamente prointervencionista y profundamente conservador.Era unbloque regional que aglutinaba a casi una veintena de presidentes, pero de lno parece quedar ya nada, ni siquiera el grupo.

Parlisis del pensamiento

As, la derecha luce paralizada, con un repertorio agotado e incapaz de convencer con el discurso neoliberal.

Quiz Horacio Rodrguez Larreta, actual jefe de Gobierno de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires,yLasso son los ejemplos de casos de gobiernos de derecha que han hecho poltica moderando y desideologizando su discurso.

Los “ideologizados de derecha”, por lo general muy radicales, vienen a enturbiar la comunicacin asertiva para la recomposicin de una “nueva derecha” ms moderada, ms potable.

Pas en Argentina con las marchas anticuarentena convocadas por la opositora Patricia Bullrich, en agosto y octubre, y con la propia candidatura del ultraderechista Javier Milei. Estos polticos, que tratan demovilizar a un elector ms reaccionario, tildan de “comunistas” a las propias “palomas” de la derecha que tratan de redisear sus repertorios discursivos.

Ocurre tambin con la participacin delos comits cvicosy el candidato y actual gobernadorLuis Fernando Camachoen Bolivia, cuya actuacin agresiva le ha servido para facturar golpes de estado, pero ha terminado siendo una causa importante de la divisin opositora.

Lo mismo viene ocurriendo en Venezuela. La divisin principal de las oposiciones es entre una radicalizada y otra quequiere participar electoralmente tratando de no avivar la polarizacin. Es la primera la queobstaculiza la normalizacin del pas, llamando todava al desconocimiento institucional.

En Colombia tambin es evidente queel debilitamiento del ‘uribismo’no lleva a su sustitucin, y esto lo sabremos en las presidenciales de mayo,en las que otra frmula derechista, probablemente ms liberal o centrista,tratar de impedir el triunfo del izquierdista Gustavo Petro. El‘uribismo’quiz tambin tendr que correrse al centro.

Los radicales peruanos, empujados por la meditica, intentaron un‘impeachment’en el Congreso utilizando argumentos fatuos contra el presidentePedro Castillo, que an no cumple un semestre en el cargo. Pero tambin han terminado dividiendo el accionar opositor a beneficio del primer mandatario.

Las derechas, tal como las conocimos los ltimos aos, estn en retirada y tendrn que reformularse, pero qu pasa en las izquierdas?

La situacin de las izquierdas

Pero las izquierdas, muy triunfadoras electoralmente los ltimos tiempos, sigue develando incapacidades para poder avanzar y lograr gobiernos y economas estables.

La presin que sufre la gestin de Castillo en Per no es normal. En menos de seis meses de mando ha recibido amenazas sin precedentes que han llevado a la renuncia de al menos doce de sus ministros.

Laderrota de la eleccin de medio trmino en Argentinaes otro ejemplo de debilidad del progresismo en este pas, cuyo agotamiento no estriba nicamente en tener que aceptar una alternabilidad con la derecha (lo que de hecho le ha fortalecido), sino en que no est ofreciendo una frmula poltica exitosa, como sucedi durante los sucesivos mandatos de los Kirchner en las primeras dos dcadas.

El liderazgo de Lpez Obrador podra servir de articulador y an tiene varios aos por delante, y cada vez ms aliados, para perpetuar una respuesta ms all de lo protocolar o declarativo.

Los liderazgos emergentes, como Castillo, Petro o Gabriel Boric, en Chile,no quieren vincularse con lastradicionales izquierdas regionales que representan Nicols Maduro o Miguel Daz-Canel, lo que impide una estrategia comn. El liderazgo de Lpez Obrador podra servir de articulador y an tiene varios aos por delante, y cada vez ms aliados, para perpetuar una respuesta ms all de lo protocolar o declarativo.

Por otro lado,los liderazgos moderados, como el de Lula da Silva en Brasil o Alberto Fernndez en Argentina,tampoco llaman a un entusiasmo transformador que convoque a las mayoras, como en tiempos pasados, sino que ms bien se enturbian en el pragmatismo, que si bien le permite agenciar para sobrevivir polticamente hablando, le resta fuerzas en sus zonas de apoyo originario.

De esta manera,las izquierdas tambin deben reprogramarse. Si las primeras dos dcadas del siglo se tena certeza de un prolongado futuro de gobiernos de un mismo signo, primero de izquierdas y luego de derechas, como grandes oleadas que marcaban el sentido de la regin, esta nueva dcada parece ms bien el de una resaca que a ambos lados les estdificultado proyectarse a futuro.

Veremos si las elecciones presidenciales que ocurrirn este 2022 en Colombia y Brasil aceleran esta tendencia o si ms bien la ralentizan. Es un ao decisivo.

Ociel Al Lpez es socilogo, analista poltico y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libroDale ms gasolinay del premio Clacso/Asdi para jvenes investigadores en 2004. Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y Amrica Latina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *